Jesús, cuando anuncia y promete la venida del Espíritu Santo, lo llama "el Paráclito", literalmente "aquél que es llamado junto a uno", "Advocatus" ( Jn, 14, 16-26; 15,26:16,7)"Paráclito" se traduce habitualmente como "Consolador", siendo Jesús el primer Consolador(1 Jn 2,1). El mismo Jesús, llama al Espíritu Santo, Espíritu de Verdad. (Jn 16,13).
Además de su nombre propio, que es el más empleado en el libro de los Hechos,y en las cartas de los apóstoles, en san Pablo se encuentran los siguientes apelativos, El Espíritu de la Promesa(Ga 3, 14; Ef 1, 13) El Espíritu de Adopción (Rom 8,15; Ga 4, 6) El Espíritu de Cristo (Rom 8,11) El Espíritu del Señor (2Cor, 3, 17) El Espíritu de Dios (Rom 8,9-14;15,19; 1 Cor 6, 11; 7,40) y en san Pedro, El Espíritu de Gloria (1Pe, 4,14)
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