lunes, 3 de diciembre de 2012
I La Misión conjunta del Hijo y del Espíritu- 1ro
Aquél al que el Padre ha enviado a nuestros corazones, el Espíritu de su Hijo (Ga 4,6) es realmente Dios. Consubstancial con el Padre y el Hijo, es inseparable de ellos, tanto en la vida íntima de la Trinidad como en su don de amor para el mundo. Pero al adorar a la Santísima Trinidad vivificante, consubstancial e indivisible, la fe de la Iglesia profesa también la distinción de las Personas. Cuando el Padre envía su Verbo, envía también su aliento: misión conjunta en la que el Hijo y el Espíritu Santo son distintos pero inseparables. Sin ninguna duda, Cristo es quién se manifiesta Imagen visible de Dios invisible, pero es el Espíritu Santo quién lo revela.
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