María, la Santísima Madre de Dios, la siempre Virgen, es la obra maestra de la Misión del Hijo y del Espíritu Santo en la Plenitud de los tiempos.Por primera vez en el designio de Salvación, y porque Su Espíritu la ha preparado, el Padre encuentra la Morada en dónde su Hijo y Su Espíritu pueden habitar entre los hombres. Por ello, los más bellos textos sobre la sabiduría, la tradición de la Iglesia los ha entendido frecuentemente con relación a María: María es cantada y representada en la liturgia como el trono de la "Sabiduría".En ella comienzan a manifestarse las" maravillas de Dios", que el Espíritu va a realizar en Cristo y en la Iglesia.
El Espíritu Santo preparó a María con su gracia.Convenía que fuese "llena de gracia", la Madre de Aquél en quién"reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente". Ella fue concebida sin pecado, por pura gracia, como la más humilde de todas las criaturas, la más capaz de acoger el don inefable del Omnipotente. Con justa razón, el ángel Gabriel la saluda como "la hija de Sión" "Alégrate". Cuando lleva en sí al Hijo Eterno, es la acción de gracias de todo el Pueblo de Dios, y por tanto de la Iglesia, esa acción de gracias que Ella eleva en su cántico al Padre en el Espíritu Santo.(CIC)
En María, el Espíritu Santo, realiza el signo benevolente del Padre. La Virgen concibe y dá a luz al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo.Su virginidad se convierte en fecundidad única por medio del Poder y el Espíritu de la fe.
En María el Espíritu Santo manifiesta al hijo del Padre hecho Hijo de la Virgen. Ella es la zarza ardiente de la Teofanía definitiva.: llena del Espíritu Santo, presenta al Verbo en la humildad de su carne, dándolo a conocer a los pobres y a las primicias de las naciones.
En fin por medio de María, el Espíritu Santo, comienza a poner a Cristo en comunión con los hombres. "objeto del amor benevolente de Dios" y los humildes son siempre los primeros en recibirlo, los pastores, los magos, Simeón y Ana, los esposos de Caná y los primeros discípulos.
Al término de esta Misión del Espíritu, María se convierte en la "Mujer", Nueva Eva, "Madre de los Vivientes", Madre del "Cristo Total".Así es como ella está con los once que perseveraban en la oración"con un Mismo Espíritu", en el amanecer de los "últimos tiempos" que el Espíritu va a inaugurar en la mañana de Pentecostés. Con la Manifestación de la Iglesia.(CIC)
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