En la Liturgia de la Nueva Alianza, toda acción litúrgica, especialmente la Celebración de la Eucaristía y de los Sacramentos, es un encuentro entre Cristo y la Iglesia. La asamblea Litúrgica recibe su unidad de la "Comunión del Espíritu Santo" que reune a los Hijos de Dios, en el único Cuerpo de Cristo, Esta reunión desborda las afinidades humanas raciales, culturales y sociales.
La Asamblea debe prepararse para encontrar a su Señor, debe ser un"Pueblo bien dispuesto". Esta preparación de los corazones es la obra común del Espíritu Santo y de la asamblea en particular, de sus Ministros. La Gracia del Espíritu Santo tiende a suscitar la fe, la conversión de corazón y la adhesión a la Voluntad del Padre. Estas disposiciones preceden a la acogida de las otras Gracias ofrecidas en la Celebración misma y a los frutos de la vida nueva, que está llamada a Producir. (CIC)
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