domingo, 16 de diciembre de 2012

El Espíritu de Cristo en la Plenitud de los Tiempos

"Hubo un hombre enviado por Dios que se llamaba Juan". Juan fue "lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre". Por obra del mismo Cristo, que la Virgen María, acababa de concebir del Espíritu Santo. La "Visitación" de María e Isabel, se convirtió así,  en "visita de Dios a su pueblo"
Juan es, "Elías que debía venir"El fuego del Espíritu lo habita y le hace correr delante, como "precursor" del Señor que viene. En Juan el Precursor,El Espíritu Santo culmina la obra de preparar al Señor un Pueblo bien dispuesto.
Juan es "más que un Profeta". En él el Espíritu Santo consuma el "hablar por los profetas". Juan termina el ciclo de los profetas inaugurado por Elías. Anuncia la inminencia de la consolación de Israel, es la "voz" del Consolador que llega. Como lo hará el Espíritu de Verdad "vino como testigo, para dar testimonio de la Luz". Con respecto a Juan el Espíritu colma así "las indagaciones de los Profetas"y la ansiedad de los ángeles."Aquél, sobre quién veas que desciende el Espíritu y se posa sobre El, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo.... Y Yo lo he visto y doy testimonio, que Éste  es el Hijo de Dios. He ahí al Cordero de Dios".
En fin con Juan Bautista el Espíritu Santo inaugura, prefigurándolo, lo que realiza con y en Cristo. Volver a dar al hombre "semeganza" divina. El bautismo de Juan era para el arrepentimiento, el del agua y del Espíritu era para un nuevo nacimiento (CIC)











































































































































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