martes, 4 de diciembre de 2012

La Misión conjunta del Hijo y del Espíritu

Jesús es Cristo "ungido", porque el Espíritu es su Unción y todo lo que sucede a partir de la Encarnación mana de esta plenitud(Jn 3, 34). Cuando por fin Cristo es glorificado (Jn 7,34)puede a su vez de junto al Padre, enviar al Espíritu a los que creen en El: El les comunica su Gloria (Jn17,22) es decir el Espíritu Santo, que lo glorifica (Jn 16,14). La misión conjunta y mutua se desplegará desde  entonces en los hijos adoptados por el padre en el Cuerpo de su Hijo: la misión del Espíritu de adopción, será unirlos a Cristo y hacerlos vivir en Él.
"La noción de la unción sugiere... que no hay ninguna distancia entre el Hijo y el Espíritu. En efecto, de la misma manera que entre la superficie del cuerpo y la unción del aceite, ni la razón ni los sentidos conocen ningún intermediario, así es inmediato el contacto del Hijo con el Espíritu...de tal modo que quién va a tener contacto con el Hijo por la fé, tiene que tener antes contacto necesariamente con el óleo. En efecto no hay parte alguna que esté desnuda del Espíritu Santo. Por eso es que por la Confesión del Señorío del Hijo se hace en el Espíritu Santo por aquellos que la aceptan, viniendo el Espíritu desde todas partes  delante de los que se acercan por la fe" San Gregorio de Nisa.

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