La finalidad de la misión del Espíritu Santo, en toda acción Litúrgica es poner en Comunion con Cristo para formar su cuerpo: El Espíritu Santo es como la savia de la Viña del Padre que dá su fruto en los sarmientos. En la Liturgia se realiza la comunión más intima entre el Espíritu Santo y la Iglesia. El Espíritu de comunión permanece indefectiblemente en la Iglesia y por eso la Iglesia es el gran Sacramento de la comunión divina que reune a los hijos de Dios dispersos.El fruto del Espíritu Santo en la Liturgia es inseparablemente comunión con la Trinidad Santa y Comunión fraterna.
La Epiclesis es también oración por el pleno efecto de la comunión de la Asamblea con el Misterio de Cristo "La Gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el Amor del Padre y la comunión con el Espíritu Santo" deben permanecer siempre con nosotros y dar frutos más allá de la Celebración Eucarística. La Iglesia por lo tanto, pide al Padre que envíe el Espíritu Santo para que haga de los fieles una ofrenda viva a Dios, mediante la transformación espiritual a imágen de Cristo, la preocupación por la unidad de la Iglesia y la participación en su Misión por el testimonio y el servicio de la caridad.(CIC)
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