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Particularmente en la Eucaristía, por la epíclesis, pedimos al Espíritu que convierta al pan y al vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, de modo que Cristo resucitado se nos hace presente en ella con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Cristo, presente en la Eucaristía, por el poder del Espíritu nos da el don abundante de su Espíritu.
Al Espíritu Santo, enviado por Cristo glorificado, le corresponde:
2. La Unidad, Santidad, Catolicidad y Apostolicidad de la Iglesia. Es el artífice de toda la santidad que se da en el seno de la Iglesia.
3. Dirigir todos los dones jerárquicos y carismáticos de la Iglesia. Es quien da los frutos de santidad y de perfección que surgen en cada instante.
Particularmente en la Eucaristía, por la epíclesis, pedimos al Espíritu que convierta al pan y al vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, de modo que Cristo resucitado se nos hace presente en ella con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Cristo, presente en la Eucaristía, por el poder del Espíritu nos da el don abundante de su Espíritu.
Al Espíritu Santo, enviado por Cristo glorificado, le corresponde:
2. La Unidad, Santidad, Catolicidad y Apostolicidad de la Iglesia. Es el artífice de toda la santidad que se da en el seno de la Iglesia.
3. Dirigir todos los dones jerárquicos y carismáticos de la Iglesia. Es quien da los frutos de santidad y de perfección que surgen en cada instante.
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